martes, 3 de septiembre de 2019

Mejillones franceses en salsa

Acabo de sorprenderme de que hace más de 3 años que no publico ninguna receta. ¡Y no puede decirse que no haya comido en estos años! Pero sí es cierto que he hecho menos experimentos en la cocina por falta de tiempo. Pero como esto de la cocina siempre ha sido una de mis pasiones, voy a intentar recuperarla, y vamos a recomenzar por algo muy sencillo, pero que os aseguro que os hará triunfar siempre que lo hagáis. Los probé por primera vez en un viaje inolvidable a Irlanda. Como suele ser habitual, me traje de vuelta un libro de recetas de irlandesas, pensando intentar hacer el Soda Bread que es imposible encontrar en España. El Soda Bread sigo echándolo de menos, pero por suerte venía la receta de los mejillones. No dejéis de probarla: os encantarán.






Ingredientes para 4 personas:

1 kg de mejillones franceses (los pequeñitos)
1 cebolla grande
2 dientes de ajo
1 cucharada de mantequilla
50 ml de vino blanco
Aceite de oliva virgen extra
Perejil
Sal





En una olla colocad un fondo de aceite de oliva virgen, y rehogad a fuego suave la cebolla y los dientes de ajo, picados muy finos. Esperad a que estén transparentes, no dorados, unos 10 minutos.

Mientras tanto, podéis limpiar un poco los mejillones. Estos franceses pequeñitos son más fáciles de limpiar: suele ser sólo eliminar los restos de algas, ya que habitualmente las cáscaras están muy limpias y no tendréis que rascar.

Añadid la cucharada de mantequilla a la olla, y esperad a que se derrita.

Añadid los mejillones limpios, el vino blanco, un poco de sal y perejil picado y removed un poco.

Tapad la olla esperad a que se abran los mejillones. En 3 o 4 minutos estarán listos.

Y ya está listo para servir. Receta fácil y ligera... siempre y cuando no gastes una barra de pan entera mojando luego la salsita.

jueves, 2 de junio de 2016

Mousse de espárragos verdes

Mi intención inicial era hacer un gazpacho de espárragos verdes: hace muchos años ví la receta, pero no la guardé, y no he sido capaz de encontrarla. Pero buscando por la red me he encontrado varias recetas curiosas, como ésta que os traigo hoy, que os puede valer como un entrante un poco alternativo, o incluso podéis llamala 'revuelto de espárragos deconstruido'. Lo cierto es que, a pesar de que el aspecto no es muy atractivo, a mí me ha gustado mucho, y al final me he puesto morada de mojar picos y regañás. Os animo a que lo probéis... ¡¡sin prejuicios!!


Ingredientes


1 manojo de espárragos verdes
1 puerro
1 huevo
Aceite de oliva virgen extra, pimentón, sal







En primer lugar trocemos el puerro muy menudo, y lo sofreimos durante 10 minutos a fuego suave en un sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra.

Mientras tanto, eliminamos la parte dura de los espárragos verdes, y troceamos el resto en pedazos pequeños.

Cuando el puerro esté tostado y blando, añadimos los espárragos y un poco de sal, y dejamos rehogar durante otros 10 minutos, hasta que se ablanden un poco los espárragos.

Retiramos del fuego y colocamos la mezcla en el vaso de la batidora.

En la misma sartén, añadiendo unas gotas de aceite, freimos el huevo (lo que leéis es correcto, freimos el huevo), de forma que no quede demasiado cocinado. Y lo añadimos también al vaso de la batidora.

Lo pasamos todo por la batidora hasta dejarlo lo más fino posible, y lo dejamos templar.

Yo lo he servido a temperatura ambiente, añadiendo un poco de pimentón (dulce o picante, como queráis), y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

¿Véis todos esos piquitos de la foto? Pues todos y alguno más me he zampado, venga a mojar. Un aperitivo muy diferente.

lunes, 30 de mayo de 2016

Croquetas de puchero

Después de tanto tiempo sin publicar ninguna receta me he hecho el propósito de recuperar mi afición por cocinar, por probar cosas distintas, o las de siempre, y por intentar que los míos coman lo más variado posible. Creo que mis niños son tan difíciles para comer... que he sentido que me han ganado todas las batallas. Pero como soy cabezona hasta decir basta, pienso seguir intentándolo. Así que hoy vuelvo con posiblemente la receta favorita de mi hijo Pablo: croquetas caseras. Casi se niega a comer croquetas fuera de casa, que no sean de pollo, en fin... es difícil, difícil. Hace poco las pedimos en un bar y eran muy parecidas a las mías... y el pobre me dijo '¡Es que hace mucho que no las haces!', con una carita de pena... Así que las he preparado, y se ha zampado 16 de una sentada... y el pequeño no las ha probado (la alegría no podía ser completa). Espero que a a vosotros también os gusten.



Ingredientes (unas 35 croquetas pequeñas)


150 gr de carne cocida de puchero (pollo y/o ternera)
1 cebolla
2 vasos de leche
50 gr de maicena
50 ml de leche para disolver la maicena
Aceite de oliva virgen extra
Sal y nuez moscada
Huevo batido
Pan rallado
Aceite para freirlas




En primer lugar vamos a desmenuzar la carne del puchero. Yo no suelo pasarla por la picadora, prefiero hacerlo con las manos.

Picamos la cebolla muy fina y la rehogamos a fuego medio en una sartén con unas gotas de aceite de oliva virgen extra, con cuidado de que no se queme.

Cuando está blandita y transparente, añadimos la carne desmenuzada y revolvemos junto con la cebolla rehogada, durante unos minutos.

Añadimos los dos vasos de leche, la sal y la nuez moscada, y calentamos a fuego suave.

Mientras tanto, disolvemos bien la maicena con los 50 ml de leche. Cuando la leche de la sartén empiece a burbujear, añadimos la mezcla de leche y maicena y no paramos de dar vueltas con una cuchara, ya que empezará a espesar, y si no lo movemos continuamente habrá grumos.

Cocemos todo junto unos 5 minutos, sin parar de remover, y reservamos hasta que se enfríe completamente.

A continuación damos la forma a las croquetas, del tamaño que queráis. Yo siempre las prefiero pequeñas, casi de bocado, pero eso queda a vuestra elección. Y les doy forma con las manos untadas con un poco de agua (el método de las dos cucharillas se me atraganta).

Las pasamos por huevo batido y pan rallado, y las reservamos hasta el momento de freir. Si os sale mucha cantidad podéis congelarlas perfectamente, y después freirlas directamente del congelador. ¡Cómo se agradece tener este tipo de cosas preparadas en el congelador para unas prisas!

Para freir yo os aconsejo que uséis un cazo pequeño con bastante aceite muy caliente, y que no friáis muchas cada vez. De esta forma, las croquetas quedan cubiertas totalmente de aceite, no hay que darles la vuelta, y os evitáis que se abran en mitad de la fritura.

Freidlas, pasadlas por papel de cocina para retirar el exceso de aceite, y a comer.


sábado, 12 de marzo de 2016

Ensalada de mango y salmón

Esta receta es para esos días en los que te apetece comer ligero y sin complicaciones. La combinación del sabor dulce del mango con la intensidad del salmón ahumado a mí me gusta mucho. Le añado un poco de queso fresco para que llene un poco más. Váis a tardar 5 minutos en tenerla montada, ¡y no iréis a decir que no luce más que una ensalada de lechuga y tomate!



Ingredientes para 2 personas

Lechugas variadas
1 mango maduro
100 gr de salmón ahumado
1 cebolleta o cebolla roja pequeña
100 gr de queso fresco
Sal y aceite de oliva virgen extra





Cortad en trozos similares el salmón, el mango y el queso fresco y reservad.

Cortad en juliana la cebolleta o la cebolla roja, lo que prefiráis.

En una fuente colocad la mezcla de lechugas variadas. Por encima esparcid la cebolleta, y los trozos de mango, queso fresco y salmón.

Por último, añadid un poco de sal y aceite de oliva virgen extra.

Y ya está listo. Complicación cero, pero con un sabor estupendo.

lunes, 7 de marzo de 2016

Tomates secos en aceite

En los últimos meses hay algo que intento que no falte en mi frigorífico, y son estos tomates secos en aceite. Me encanta su sabor tan intenso, y ese aceite untado en un buen pan, para desayunar. Si tenéis previsto gastarlos rápidamente podéis añadirle unas bolas de mozarella, como véis en la foto, que pega muy bien con los tomates secos. Pero sólo en caso de gastarlos en uno o dos días, porque el queso se estropea antes que los tomates. Ante la duda mejor hacer los tomates por un lado y añadir la mozarella en el momento de servir. También se pueden usar para muchas recetas de pasta o ensaladas, como ya os comenté en mi ensalada de rúcula, mozarella y tomate seco.




Ingredientes

100 gr de tomates deshidratados
250 ml de aceite de oliva virgen extra
Orégano
Dientes de ajo
Unas gotas de vinagre
Sal





En un cazo pequeño con agua y unas gotas de vinagre poned a hervir los tomates deshidratados, unos 10 minutos.

Escurridlos muy bien, deben quedar lo más secos posible.

Pelad y laminad los dientes de ajo.

En un bote de cristal que cierre bien, colocad un fondo de tomates, unas láminas de ajo y algo de orégano, y cubrid con aceite. Repetid la operación, añadiendo capas de tomates, ajo, orégano y aceite, hasta rellenad el tarro.

Yo no le añado sal a los tomates, ya que suelen venir con sal suficiente para mi gusto, y en cualquier caso siempre podéis añadir un poco de sal gruesa en el momento de servirlos. Pero os lo dejo a vuestra elección, para lo que no sois 'tan sosos' como yo.


sábado, 16 de enero de 2016

Choco en salsa al estilo de Barbate

O así al menos lo llaman en el libro del que lo he sacado. No se trata de un libro de cocina, sino una novela negra: 'Mañana es otro mundo'. Al protagonista, un detective irlandés un poco excéntrico que vive en Vejer de la Frontera (sí, lo sé, suena rarillo), le encanta comer bien, beber bien, fumar bien, oir buena música... y de vez en cuando describe de una  forma muy detallada (como si estuvieras leyendo un libro de cocina), los platos que se prepara. Sólo le falta poner las cantidades que usa de cada ingrediente... y a veces también lo indica. Al leer esta receta la fijé en la mente, y hoy he salido corriendo al mercado a comprar choco (aquí en Málaga se llama jibia, en otros sitios sepia...). Y la verdad es que nos ha sabido a poco, así que la próxima vez aumento las cantidades. Y el olorcito, espectacular.


Ingredientes (para 3 personas)

500 gr de choco ya limpio
3 dientes de ajo
2 rodajas de pan duro
10 almendras peladas
1 cebolla
1 vaso de tomate triturado
1/2 vaso de vino blanco
1/2 vaso de agua
1 cucharadita de orégano
1/2 cucharadita de comino molido
1/2 cucharadita de pimentón
Sal y aceite de oliva virgen extra



Poned un fondo de aceite en la olla rápida, y dorad a fuego moderado los dientes de ajo y las almendras. Una vez dorados reservadlos en el vaso de la batidora.

En el mismo aceite tostad las rodajas de pan duro, y volcad también en el vaso de la batidora, al que añadiremos el vino blanco, el agua, el orégano, el comino y el pimentón.

Batid bien, y reservad el 'condumio' (así lo llama en el libro, no me imagino a un irlandés hablando de condumios).

En el mismo aceite, dorad un par de minutos la cebolla cortada en trozos grandes.

Mientras tanto, trocead el choco. Yo he hecho trozos grandes, que me parecía más vistoso, pero lo dejo a vuestra elección.

Cuando la cebolla ya está dorada, añadid el choco y rehogad otros 5 minutos.

A continuación añadid a la olla el tomate triturado y sofreid todo junto 5 minutos.

Por último, añadid 'el condumio' a la olla, mezcladlo todo muy bien, poned al punto de sal y tapad la olla.

Debéis cocinarlo a fuego muy suave durante unos 30 o 35 minutos. Siempre a fuego suave, porque esa salsa, al llevar pan, tiene un poco de tendencia a agarrarse al fondo.

Y ya está listo. El mejor acompañamiento son unas patatas recién fritas... y un pan que os guste para mojar la salsa... ¡porque váis a mojar!

lunes, 14 de diciembre de 2015

Pollo con salsa de mandarina

Tenía en casa unas mandarinas que estaban empezando a ponerse pochas, así que me puse a investigar qué hacer con ellas. La primera opción era algún postre, pero las cremas que encontraba eran con mantequilla, un poco pesadas. Así que al final decidí hacer una salsa de mandarinas para el pollo. ¿No es tan famoso el pato a la naranja? Pues yo pollo a la mandarina, más de andar por casa.


Ingredientes para 4 personas



1/2 pollo troceado
Harina para frituras
1 Cebolla grande
1 Vaso de zumo de mandarinas
1/2 Vaso de vino blanco
1/2 Vaso de agua
1 Cucharada sopera de salsa de soja
Almendras peladas y crudas
Sal, pimienta, chile en polvo
Aceite de oliva virgen extra



Calentad un poco de aceite de oliva virgen extra en una sartén, a fuego medio.

Salad los trozos de pollo y pasad por un poco de harina. Retirad bien el exceso de harina y freid el pollo en el aceite, hasta que esté dorado.

Reservad los trozos de pollo frito en una cazuela amplia.

Cortad la cebolla en trozos grandes y sofreid en la misma sartén, hasta que tome algo de color.

Escurrid bien la cebolla y añadid a la cazuela.

Poned la cazuela a fuego suave, y añadid el zumo de mandarina, el vino blanco, y el agua, la salsa de soja y las almendras. Poner al punto de sal y pimienta, y si os gusta, añadid un poco de chile en polvo, para darle un toque picante.

Tapad la cazuela y dejad cocinar a fuego suave durante 40 minutos. Removed de vez en cuando los trozos de pollo, para que no se agarren al fondo.

Servid con un poco de arroz blanco hervido. Como consejo, casi mejor usar trozos de pollo que no sean muy secos (claro que eso ocurre con todas las recetas de pollo, mejor muslos que pechuga).

jueves, 10 de diciembre de 2015

Ensalada rúcula, mozzarella y tomate seco

Ayer mismo encargué en el carnicero la cena de Nochebuena. Nada más y nada menos que una pata de cerdo asada. ¡Menos mal que somos muchos y podremos con 'el monstruo' en un ratillo! Pero para compañar creo que vamos a tener que pensar en algunas ensaladas, para aligerar un poco el menú. El año pasado hice la ensalada de piña y rúcula, y no os imagináis el éxito que tuvo. Este año tal vez me decante por ésta otra de rúcula, tomates secos y mozzarella. Me encanta el sabor de los tomates secos. Podéis comprarlos ya en aceite, o bien secos e hidratarlos vosotros, según las instrucciones de mi amiga Lidia. Y no os cuento nada de ese aceite con un pan recién hecho para desayunar. También podéis cambiar en esta ensalada la rúcula (si no os gusta el saborcito picante que aporta) por unas hojas tiernas de espinacas.



Ingredientes

Hojas de rúcula o espinacas
Tomate (usad uno bueno, por favor, que es Navidad)
Mozzarella
Tomates secos en aceite
Sal y aceite para aliñar






Esto tiene poco misterio. Colocad en una fuente amplia un fondo de hojas de rúcula o espinacas, y una cama de tomate en lonchas finas.

Sobre esta base, colocar la mozzarella troceada o en bolitas, y los tomates secos cortados en láminas.

Añadid sal al gusto y un chorrito del aceite de los tomates.

Receta resultona, rápida y rica.



miércoles, 2 de diciembre de 2015

Pasta con pimientos y chorizo

Hoy he recurrido a un libro de cocina que me encanta: 'La pasta clásica', de Giuliano Hazan. Muchas veces he buscado recetas en él, porque cuando como pasta, no me gusta que sea la clásica con tomate y carne picada. Esta vez partía de unos pimientos rojos y amarillos que quería cocinar, y me he encontrado con su 'Pasta con peperonata'. Sólo he cambiado los tomates de lata por tomate natural, y le he añadido unas rodajas de chorizo. Me ha gustado mucho el resultado, que encima lleva más verduritas que chorizo (que yo he añadido para contentar a la parte contratante de la primera parte, que si ve tanta verdura en el plato empieza a torcer la cara).


Ingredientes para 2 o 3 personas


2 Pimientos amarillos
1 Pimiento rojo
1 Cebolla grande
2 Dientes de ajo
1 Tomate grande
1 Chorizo en rodajas gruesas
Sal, pimienta, y chile molido
Aceite de oliva virgen extra
Queso curado de cabra
Pasta al gusto



Cortad los pimientos, las cebollas, los ajos y el tomate previamente pelado en cuadrados medianos, como de 2 cm x 2 cm.

En una sartén amplia, calentad un fondo de aceite y sofreid a fuego medio los ajos, la cebolla y los pimientos, durante 5 minutos.

A continuación, añadid las rodajas de chorizo y el tomate. Revolved bien, añadid sal, pimienta y un poco de chile molido (si os gusta el toque picante), tapad y cocinad todo junto otros 10 minutos.

Pasado ese tiempo, el tomate habrá soltado su jugo y la salsa no quedará demasiado seca: perfecta para mezclarla con la pasta una vez la tengamos cocida.

Coced la pasta elegida durante el tiempo que indique el fabricante (ya sabéis que depende mucho del tipo de pasta, de si es fresca o seca...).

Cuando la pasta esté a vuestro gusto, escurridla y añadidla a la sartén con la salsa.

Removed bien y servid enseguida con un poco de queso. Yo he usado un queso de cabra curado, pero cualquier queso curado recién rallado le irá fenomenal.




martes, 3 de noviembre de 2015

Pavías de merluza

Este verano fui a trabajar a Sevilla unos días, así que aproveché para hacer un tour gastronómico. Acabé cenando en Vega 10. ¿Qué queréis que os diga? Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de un tapeo... También es verdad que hacía tiempo que no salía sin niños a los que no les cuadra nada de la carta. Probamos varias cosas, a cuál más rica. Entre ellas, nos pedimos unas pavías de merluza, que estaban de escándalo. Desde entonces las he hecho un par de veces en casa. No sé si serán así las de Vega 10, pero el resultado de éstas caseras es estupendo, crujientes y jugosas. Son muy parecidas a los palitos de merluza congelados de toda la vida, pero en este caso tú eliges la calidad del pescado que te comes (pequeño matiz diferenciador).




Ingredientes

Lomos de merluza sin espinas
100 gr de harina de tempura
130 gr de cerveza
Sal
Aceite para freir





Cortad los lomos de merluza en bastones como del tamaño de dedos hermosos y ponedles un poco de sal.

En un bol, mezclad bien la harina de tempura con la cerveza, hasta que no queden grumos.

Calentad una sartén con aceite a fuego medio fuerte.

Mojad cada trozo de merluza en una buena cantidad de masa, y freid hasta que estén bien doradas las pavías.

Para mi gusto están perfectas con un poco de ensalada y un poquito de alioli o mayonesa.

jueves, 29 de octubre de 2015

Bizcocho de calabaza

No es que sea yo de celebrar mucho Halloween, la verdad. Pero en los últimos años esa fiesta ha ganado la partida a la mayoría de las fiestas patrias, y se ven calabazas por todos sitios. Como a mí lo que me encanta realmente es probar cosas ricas y, si pueden ser, saludables, me he lanzado de cabeza a hacer un bizcocho de calabaza que ví en Webos Fritos, la biblia de las webs de recetas. Sí os aviso que para las cantidades que indico sale un bizcocho gigante, como para llevar a una casa rural para 25 personas (literalmente), así que si sois pocos mejor reducir las cantidades. Queda un bizcocho muy jugoso, nada empalagoso, y que se mantiene igual varios días.


Ingredientes

350 gr de calabaza ya asada y pelada
250 gr de azúcar
500 gr de harina de repostería
150 ml de aceite de girasol
50 ml de aceite de oliva virgen extra
5 huevos medianos
Gasificante (un sobre de cada color)
Un sobre de levadura en polvo
Azúcar y canela para espolvorear





En primer lugar, vamos a asar un trozo de calabaza de medio kilo aproximadamente. Para eso liamos bien la calabaza (sin pelar) en papel de aluminio y lo horneamos a 180ºC durante una hora como mínimo. Si pasado ese tiempo la pulpa sigue un poco dura, dejadlo hornear 10 o 15 minutos más.

Eliminamos la piel y las pepitas y pilamentos internos de la calabaza y la dejamos enfriar. Esto se puede hacer el día de antes.

Colocamos en la Thermomix la calabaza asada, el azúcar y los huevos, y mezclamos durante 2 minutos a velocidad 6.

A continuación, añadimos ambos aceites y mezclamos 1 minuto a velocidad 6.

Por último, añadimos la harina, los polvos gasificantes, y la levadura, y mezclamos a velocidad 6 unos segundos. Quedará una masa bastante espesa.

Engrasamos el molde que vayamos a usar, volcamos la masa en él, y la cubrimos con una buena capa de azúcar y un poco de canela, que al tostarse formarán una capa dulce y crujiente deliciosa.

Horneamos a 180ºC durante 40 o 50 minutos (id probando con un palillo si está terminado), sacamos y dejamos enfriar.

Podéis servirlo con nata montada, o en mi caso, con una crema de vainilla calentita (unas natillas ligeras, vamos). A mí me encanta este bizcocho, como todas las recetas de Su de Webos Fritos... un lujo.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Guiso de pulpo con patatas

Se acerca el otoño y pronto empezarán a apetecer los platos de cuchara. ¡Qué queréis que os diga! A mí eso de meter cosas en una olla y que salga una sopa o un potaje... me parece casi magia. Por eso no me canso de intentar platos de cuchara. Esta vez he querido aprovechar un poco de pulpo cocido para comerlo de una forma diferente a la habitual. Espero que os guste.



Ingredientes para 3 personas

500 gr de patatas
350 gr de pulpo cocido troceado
4 vasos de agua
1 cebolla
150 gr de pimiento rojo
2 dientes de ajo
Laurel, sal y pimentón
Aceite de oliva virgen extra




En primer lugar vamos a pelar y cortar las patatas en cuadritos, y a continuación las ponemos a cocer a fuego suave en una olla con los cuatro vasos de agua, durante 10 minutos.

Mientras tanto, picad muy fina la cebolla, los dientes de ajo y el pimiento rojo, poned a punto de sal, y rehogad en una sartén con un poco de aceite, durante 5 minutos.

Pasados esos 5 minutos, añadid a la sartén los trozos de pulpo cocido, y sofreid todo junto dándole unas vueltas.

Añadid el sofrito con el pulpo a la olla de las patatas, una hojita de laurel y pimentón, y coced todo junto a fuego suave durante 10 minutos. Rectificad de sal.

Yo he usado pimentón picante, porque estos guisos de patata ganan con un poco de 'chispa picante'.

Por último, dejadlo reposar unas horas y a servir. El resultado es un guiso parecido al marmitako, pero con pulpo.

martes, 22 de septiembre de 2015

Pollo asado con pimientos

Casi me da vergüenza haber tardado tantos meses en volver a publicar una receta. En mi descargo puedo alegar que el final del curso pasado fue muy complicado, con mucho trabajo y mucho lío, que las vacaciones de los niños han sido demasiado largas (seguro que más de una madre está de acuerdo conmigo), que también me he ganado unas vacaciones muy divertidas en Irlanda... ¡Es que cuatro meses dan para mucho! Por fin ahora he vuelto a recuperar las ganas de cocinar y probar cosas nuevas, así que espero ser más constante en los meses venideros. Vuelvo a tener ganas de que los míos coman bien y variado, así que vamos a intentar renovar un poco los menús. Empezamos por un pollo de corral con pimientos, que a mí personalmente me ha sabido a gloria.



Ingredientes para 4 personas



1 pollo de corral en cuartos
3 pimientos rojos
2 cebolletas (rojas en mi caso)
150 ml de aceite de oliva virgen
Sal, pimienta y tomillo






Ponemos a calentar el horno a 200ºC, y mientras vamos colocando en una fuente de horno el pollo en cuartos, los pimientos en partidos en mitades o cuartos, y las cebolletas, también cortadas en trozos grandes.

Salpimentamos y cubrimos con el aceite de oliva virgen y con un poco de tomillo. Si tenéis a mano una ramita de tomillo fresco, mucho mejor.

Horneamos 30 minutos el pollo, y pasado ese tiempo le damos la vuelta a los trozos de pollo y removemos un poco la verdura.

Dejamos asar otros 30 minutos. La piel del pollo va debería estar un poco tostada.

Bajamos la temperatura a unos 170ºC y terminamos de hornear otros 30 minutos. ¿Véis qué cosa más bonita al sacarlo?

¡Y ya está! Fácil, sabroso y sano. No se puede pedir más. Sólo queda servir el pollo con algo de la verdura y su jugo.

No olvidéis un pan recién hecho, para mojar hasta dejar el plato limpio.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Pate de atún casero

Regresamos de vacaciones y ya es hora de dar un poco de vida al blog. Empezamos con una receta fácil y muy rápida de hacer, perfecta para acompañar un picoteo o para unos sandwiches.






Ingredientes



2 latas de atún en aceite
1 lata de anchoas
2 cucharadas de mantequilla (media sal)
2 huevos cocidos









Para esta receta añadimos al vaso de la batidora los huevos cocidos, las latas de atún con su aceite y las dos cucharadas de mantequilla. De de la lata de anchoas yo le he echado cinco de las anchoas sin el aceite, pero supongo que depende de lo intenso que os guste.

Batimos muy bien hasta que tenga la textura deseada y metemos en el frigorífico para que se cuaje un poco... ¡y ya está!

¡¡A comer!!

domingo, 31 de mayo de 2015

Lasaña de calabacín (receta asaltada)

Ha pasado el mes de Mayo muy rápidamente, y en esta ocasión el reto del Asaltablogs nos lleva a la cocina de Anaïs, dueña y señora de Mi madre no cocina. Pertenece al mundo tecnológico, igual que yo, y también nos presenta recetas de todos los días, que son las que más me gustan a mí también. Es todo un reto comer decentemente a diario, y en este blog encontrarás muchas ideas que os gustarán. Yo me he decidido por una lasaña de calabacines, y he seguido la receta al pie de la letra. Esta vez no he cambiado nada de nada, y ha quedado buenísima. Además, me ha dado la opción de un 2x1. Como imaginaba que en casa eso de sustituir unas hojas de lasaña por calabacín no iba a resultar, parte de la salsa la utilicé como una boloñesa de toda la vida para la pasta de los niños, con ese toque de especias provenzales que no había probado nunca.  Muy rica, ésta salsa me la quedo 'de fondo de armario'.


Ingredientes para 4 personas


2 calabacines
1 cebolla
1 zanahoria
500 gr de carne picada (yo uso una mezcla de ternera y papada de cerdo)
800 gr de tomate triturado
Especias provenzales
Queso rallado
Aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta




Ponemos a calentar un fondo de aceite de oliva virgen extra en la olla rápida, y doramos la cebolla y la zanahoria a fuego suave durante 5 minutos, hasta que estén blanditas.

Añadimos las especias provenzales, sal, pimienta y la carne picada. Rehogamos hasta que coja color, sin dejar de remover.

Tras 5 minutos de cocción, añadimos el tomate triturado y cerramos la olla. Esperamos que suba el indicador, bajamos el fuego y programamos 18 minutos.

Mientras tanto, cortamos el calabacín en lonchas finas a lo largo. Yo he usado la mandolina, porque mi pulso me lo aconsejó sabiamente.

En una sartén con unas gotas de aceite de oliva virgen, hacemos la lonchas de calabacín a la plancha y las reservamos.

Vamos colocando capas de calabacín y salsa en la fuente de horno que vayamos a usar, terminando con una capa de calabacín.

Cubrimos con el queso rallado y gratinamos unos minutos en el horno.

¡Y a comer recién gratinado! ¡Qué rico!

martes, 19 de mayo de 2015

Crema de zanahorias y mascarpone

Desde hace unas semanas llevo viendo en el supermercado en el que hago la compra unas cremas envasadas que me han llamado la atención. Una de ellas era de calabacín y mascarpone. Como no soy de comprar comida precocinada, hoy me he puesto en marcha para prepararla.... ¡y me he encontrado que no tenía calabacines (adiós plan A)! Y tampoco calabaza (bye bye plan B)... así que he recurrido al plan C, y me he decidido por esta crema de zanahorias y mascarpone. ¿Qué queréis que os diga? Me ha encantado su sabor especiado, dulzón y suavísimo. Sólo me queda saber qué opinan el resto en casa esta noche.... ¡me tienen cohibida con tanto 'melindreo'!


Ingredientes para 3 ó 4 personas



500 gr zanahorias peladas
125 gr de puerro cortados
1 cebolla
2 vasos de agua o caldo de verduras
1 cm de raíz de jengibre (podéis usar en polvo)
1 cm de raíz de cúrcuma (pues eso, en polvo si no tenéis fresca)
100 gr de queso mascarpone
Sal, pimienta y aceite de oliva virgen extra




Cubrid el fondo de la olla rápida con un poco de aceite de oliva virgen extra y rehogad los puerros troceados y la cebolla bien picada. No os saltéis este paso de rehogado previo, ya que en parte es el que se da el sabor a las cremas de verduras.

Cuando ya están doraditos los puerros, añadid las zanahorias peladas y troceadas, el jengibre y la cúrcuma, remover todo junto, y añadid el agua o el caldo y salpimentad.

Cerrad la olla y coced a fuego medio durante 20 minutos.

Pasado ese tiempo, abrid la olla, añadid el queso mascarpone y pasadlo todo por la batidora.

Sí... ¡ya está listo! Sólo queda acompañadlo con lo que queráis: en mi caso piñones tostados, pero podéis añadir queso rallado, huevo duro o poché, bacon tostado... Muy rica.

jueves, 14 de mayo de 2015

Ensalada de patatas con ahumados

Revisando el frigorífico me encontré un paquete de trucha ahumada, a punto de caducar, así que había que inventarse algo sobre la marcha. Ya tenía una ensalada de ahumados publicada, la más habitual en casa. Pues he usado unos ingredientes parecidos, pero en esta ocasión, al no llevar mayonesa, me ha parecido algo más ligera. Y ha gustado... mi marido no es de enfatizar mucho los halagos, pero en esa ocasión al preguntarle '¿Estaba buena?', me ha contestado 'Estaba MUY buena'.


Ingredientes para 2 personas



150 gr de ahumado (trucha, palometa, salmón)
2 huevos duros
2 o 3 patatas medianas
1 cebolla roja
1 cucharada de mostaza a la antigua
100 ml de aceite de oliva virgen extra
Hojas de ensalada para acompañar
Sal




En un cazo pequeño con agua, colocad las patatas bien limpias, pero con piel, y cocedlas a fuego medio durante 30 minutos. Pasado el tiempo, pinchadlas con una agua para comprobar el punto de cocción, sacadlas y esperad a que se enfríen.

Mientras tanto, picad en cuadritos pequeños la cebolla roja, y la clara de los huevos, y en tirillas el ahumado que vayáis a usar.

Por otra parte, en un bol, majad las yemas del huevo, añadidles un poco de sal y el aceite y amalgamad bien. Por último añadid la cucharada de mostaza a la antigua. Yo creo que a este aliño le iría de perlas unos pepinillos muy picaditos o unas alcaparras. Probad y me contáis.

Cuando las patatas ya estén fibias o frías y vayáis a servir el plato, peladlas y cortadlas en rodajas de menos de un centímetro.

Colocad ,encima de las patatas, la cebolla roja, el ahumado y la clara de huevo, y por último aliñadlo con la salsa.

Servid junto con algo de ensalada fresca. ¡No me diréis que no es una plato apetecible para los calores que están viniendo!

jueves, 7 de mayo de 2015

Pasta al pesto

¡Cómo es posible que hasta ahora no hubiera publicado esta receta! Posiblemente es mi salsa preferida para la pasta. Así que he aprovechado que mi amiga Antonia me ha regalado una pasta fresca espectacular, y me he preparado este almuerzo. En cinco minutos estaba listo, y no estoy exagerando nada. Si os sobra salsa la podéis guardar en el frigorífico, porque untada sobre pan con unos tomatitos cherry encima está de película.



Ingredientes

50 gr de piñones (nacionales, mucho mejor)
50 gr de queso parmesano o grana padano
Hojas de albahaca fresca (unos 10 gr he usado yo)
50 gr de aceite de oliva virgen extra
25 gr de mantequilla
1 diente de ajo (opcional, en este caso yo no lo he puesto)
Sal al gusto
Pasta, la que os guste más



Coced la pasta siguiendo las instrucciones del envase (depende de si es fresca, seca, el tipo de pasta...). Siempre mejor dejarse aconsejar por el fabricante.

Mientras tanto, colocad en el vaso de la batidora todos los ingredientes. El único misterio de esta salsa es que uséis buenos ingredientes. El queso mejor que no sea rallado, sino en trozos, tiene mucho mejor sabor. La albahaca que sea fresca, eso es imprescindible. Los piñones nacionales tienen más sabor: son más estrechos y menos crujientes que los de importación (son más regordetes), pero mucho más sabrosos. Los que vienen envasados y que venden en la zona de especias son siempre de importación, así que daos un paseo a un mercado cercano y pedid unos piñones del país. Un aceite virgen extra bueno.... y a batirlo todo.

¡Ya está la salsa lista! Cuando esté la pasta a vuestro gusto, mezcladla con la salsa y servir enseguida. Lo dicho, ni cinco minutos.


domingo, 26 de abril de 2015

Huevos mexicanos (receta asaltada)

Este mes el reto del Asaltablogs nos lleva a la cocina de uno de los integrantes del reto con más solera. Nada más y nada menos que Con un par de guindillas, mucho más que un blog de recetas. Ahí cabe de todo: recetas, restaurantes, tiendas, consejos, viajes... ¡Viajes! ¡Oh my God! ¡Si tiene una ruta completísima por el viaje que estoy planificando para este verano! ¡Ya no necesito buscar más guías! En cuanto tenga un ratito me lo empapo y te lo copio. Hay muchísimas recetas entre las que elegir, desde las más sencillas hasta las más elaboradas: es cierto que la evolución desde que comenzó el blog es espectacular. Pero si hay algo por lo que todos los integrantes del reto le reconocemos, principalmente, es por su afición a croquetizar (o 'cocretizar', vete a saber si se puede decir así también), y ésa fue mi primera intención cuando ví que se trataba de asaltar al Capitán Rábano. Pero últimamente mi escaso tiempo libre manda, así que me busqué otra receta con un par de guindillas, unos Huevos mexicanos, y se los preparé a  mi 'pariento' para una cena, que para un desayuno me parece demasiado lío y no estamos en Año Nuevo.


Ingredientes por persona



2 huevos
2 cucharadas de leche
100 gr de queso rallado fundente
4 lonchas de bacon ahumado
2 tortillas de maíz
Sal, pimienta, polvo de chile, aceite de oliva virgen extra






Trocead el bacon y tostadlo en una sartén sin nada de aceite. Reservadlo.

Batid los huevos junto con las cucharadas de leche, sal, pimienta y polvo de chile (al gusto) y cocinadlos revueltos durante un par de minutos, en la sartén con unas gotas de aceite de oliva virgen.

Mientras tanto, en una sartén amplia calentad las tortillas de maíz (no demasiado, que si se tuestan se ponen crujientes y se quiebran al doblarlas).

Una vez listos los huevos, cubrid parte de la tortilla de maíz calentita con el bacon tostado, el huevo revuelto, y el queso rallado, y enrollad la tortilla. ¡Y listas para zampárselas! No sé si para desayunar, pero para una cena rápida, es una receta perfecta... si le añadís un poquito de ensalada, que últimamente ando obsesionada con meterle verduras a todas las recetas. Yo creo que con pico de gallo y guacamole... para triunfar.

Capitán Rábano le añade algo de cilantro, que realmente es muy mexicano, pero es que en mi casa el cilantro casi es 'ingrediente non-grato', lo uso con muchísima moderación, así que en este caso lo he eliminado totalmente.

viernes, 17 de abril de 2015

Rosquillos

Recuerdo los rosquillos que hacía mi madre cuando era pequeña. Usaba la receta de un libro clásico en las casa de la época, el libro de cocina de la Sección Femenina. Muchos años después lo encontré en una feria del libro y me lo compré. Aunque ahora no suelo usarlo, mucho tiene bastante valor para mí: fue el primer libro de cocina que me leí de cabo a rabo, y de ahí salieron mis primeros intentos en la cocina. Pues en ese libro es muy habitual eso de 'harina, la que admita', y eso es lo que pasa con esta receta siempre, en muchas de las recetas que encuentro. En esta ocasión he intentado medir la harina que uso, porque efectivamente, 'la masa admitía más y más harina'. Aunque yo no lo he hecho, una vez fritos, antes de pasarlos por azúcar y canela, podéis mojarlos en un almíbar: pienso probarlo la próxima vez... ¡porque habrá una próxima vez!



Ingredientes


1 huevo
7 cucharadas de leche
7 cucharadas de azúcar
7 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
300 gr de harina de repostería
Piel de medio limón
1/2 cucharadita de bicarbonato o levadura en polvo
Azúcar y canela molidas para rebozar los rosquillos tras fritos
Aceite de girasol para freirlos



Tostad la piel del limón en el aceite de oliva, retirad la piel de limón y dejad enfriar.

Mezclad todos los ingredientes y poned a calentar el aceite de girasol a fuego medio (no muy alto, porque se quemarían por fuera y se quedarían crudos por dentro).

Con las manos bien impregnadas en aceite (porque la masa es muy pegajosa) coged una cantidad de masa del tamaño de una nuez, hacedles un agujero en el centro y freid los rosquillos.

Escurridlos sobre papel de cocina y pasadlos por una mezcla de azúcar y canela (o mojadlos en almíbar antes de rebozarlos, yo lo voy a probar).

Perfecto para una merienda con sabor a niñez.