Llega la primera entrega de 2015 del
Asaltablogs. Este mes de Enero de cuestas arriba y michelines delatores, me he dedicado a asaltar a
Azúcarglas, un blog malagueñísimo, de recetas y noticias gastronómicas, que promociona de forma ejemplar los productos de Málaga, que últimamente son mi debilidad. Y encima
Isa es del Valle de Genal, que es un paraíso natural a dos pasos de la locura de la Costa del Sol. Así que para mí ha sido un lujo asaltarla. Aunque el asalto no ha sido tal, porque la entrada elegida
Chocolate con churros, todo un arte, es en realidad una noticia gastronómica, no una receta. Así que me he permitido la osadía que complementar su preciosa entrada con una receta de churros que he descubierto hace poco, y que ha causado furor entre mis amigos. Con decir que mi amigo Otto, muy alemán él, le ha pedido a su mujer Sandra que se compre una churrera para hacerlos en casa (cosa a lo que ella se ha negado nada amablemente, dice que prefiere venirse a mi casa y que los haga yo). Es una receta muy fácil, pero sí es cierto que es necesario usar una churrera (que no llega a 10 €), porque la masa es bastante dura, e imposible de manejar con una manga pastelera. Además, los canalitos que añade la churrera a la masa sirven para romper las burbujas de aire dentro de ésta, que podrían explotar al freirlos y ser bastante peligrosos.
Ingredientes
1 vaso de harina de fuerza
1 cucharadita de sal
1 vaso de agua
Aceite para freir
Con esas proporciones salen unos 25 churritos de unos 12 cm. Si queréis más cantidad sólo hay que respetar la proporción.
En un cazo al fuego añadid el vaso de agua con la cucharadita de sal, disolvedla bien y llevadlo a ebullición.
En un bol colocad el vaso de harina de fuerza en forma de volcán.
Cuando el agua empiece a hervir (no sólo caliente, sino hirviendo, pero sin esperar a que se evapore mucho), echad de golpe el agua sobre la harina y mezclad enérgicamente con un tenedor, hasta que no haya restos de grumos de harina.
Conseguiréis una masa bastante dura.
Colocad esta masa en la churrera y empezad a formar los churros. Yo lo hago sobre un papel de horno, para darles la forma y tamaño que quiera. Los profesionales del churro serán capaces de hacerlos directamente sobre la sartén, pero yo soy churrera amateur.
A continuación podéis congelarlos, dejarlos en el frigo hasta que los vayáis a usar (por ejemplo los dejáis listos por la noche y por la mañana sólo hay que freirlos), o freirlos directamente. A mí como más me han gustado ha sido dejándolos enfriar unas horas en el frigo antes de freir, y con la harina de fuerza de Mercadona, no preguntéis por qué.
A la hora de freirlos, usad un aceite suave (oliva, girasol, según vuestros gustos), calentándolo bien pero sin humear. Por ejemplo, una vez caliente el aceite yo lo pongo al 7 de un total 9 en la inducción. Si los freís en aceite demasiado caliente la masa de dentro se quedará cruda, se inflarán y pueden 'explotar', así que mejor freir a fuego moderado en tandas de pocos churros, y con una tapadera a mano. A mí no me han explotado nunca, y ya llevo unos cuantos, pero se leen cosas por ahí que asustan, así que mejor estar prevenidos.
Vais a ver qué churros tan crujientes. El chocolate lo dejo a vuestra elección. Hay algunos preparados en tetrabrick que son bastante decentes, así que no estoy segura de que merezca la pena complicarse demasiado, que lo que importa es tomárselo con los amigos en una de estas tardes de invierno. ¡Y ya nos pondremos a dieta mañana!
Isa, me ha encantado tu blog, tus recetas, tus noticias, y me encanta la zona en la que vives. ¡Mucha envidia es lo que tengo!